Mittwoch, 15. Oktober 2014

A mitad de octubre

La mitad del mes marca, al mismo tiempo, el término de las primeras dos semanas y el comienzo de las últimas dos semanas del mes.

Así se puede decir, partiendo de la misma referencia en éste espacio-tiempo que nos toca cohabitar,

  • que "apenas" han transcurrido dos semanas del mes, y la bebé de Andrés ya nació y Paulo ha crecido otra vez unos milímetros, y
  • que "nada más" quedan dos semanas para completar la fase del proyecto pendiente y para los preparativos del festejo del día de muertos.
Allí parado a la mitad del mes, como quien tiene en la mano un vaso de agua "medio lleno" que al mismo tiempo está "medio vacío".

Por otro lado, 15 o 16 días eran para los mayas casi un mes completo, pues los suyos tenían 20 días. Igual han de haber dicho los mayas en su tiempo "apenas" ha pasado un mes desde... y "nada más" nos queda un mes, para...

Así seguimos persiguiendo el tiempo y somos, al mismo tiempo, perseguidos por él.

Freitag, 29. August 2014

El vagón del tren como un mundo pequeño

Cuando todos los días se toma el tren más o menos a la misma hora, media hora más temprano o media hora más tarde, uno se da cuenta de que un 75 u 80 % de los viajeros son los mismos de siempre: los dos estudiantes que van contándose películas, el chino que se va comiendo un bolillo con salmón ahumado, el señor de las oficinas del edificio de enfrente que siempre se sienta en el mismo asiento del mismo vagón.
En cierta manera es como un mundo pequeño de gente que convive medio ingorándose y ocupándose de sus propios asuntos: el face o el whats en el teléfono, un libro, la contemplación del paisaje a lo lejos.
Un vagón de tren que se habita como las casas de los vecinos en la colonia donde vives. Todo eso, pero sobre ruedas.

Dienstag, 27. November 2012

Mujeres de Sinaloa

Cuando vivía en Culiacán, para ser más exactos en el año de 1999, Miguel y Miguel fueron a tocar al Foro Tecate.
Yo vivía allí cerquita en la calle de Rep. de Costa Rica, por el lado de Enrique Cabrera, así que pude escuchar el concierto completo desda la comodidad de mi sala.
Tocaron muchas horas. Repitieron unas canciones dos o tres veces. Así como la vez que escuché también a los Tigres del Norte en la Colonia Aviación en SLP unos años antes, también desde la comodidad de mi sala, pero esa es otra historia.

Me gustó tanto la música de los Migueles (José Miguel Montoya y Miguel Angel Angúlo) que después del concierto compré un cassette de ellos.
Ese cassette lo traje luego siempre en la camioneta que mi madre me prestaba para salir a dar la vuelta. También lo escuchaba yo muy seguido en mi casa, en una grabadora sony que le compré ya no me acuerdo si a Daniel mi hermano o a Román Márquez un día que andaban muy necesitados de unos pesos.

Entre otras, una de las canciones que me gustan más es la de "por una mujer bonita":
Youtube: Por una mujer bonita

Hoy, cuando leí la noticia de Miss Sinaloa (la señorita Sinaloa) que se anduvo balaceando con los soldados, me acordé otra vez de esta canción.

Aquí cabe contar que la niña ésta era del rumbo de Guamuchil, la mataron en Mocorito. De allí mismo de ese rumbo son Miguel y Miguel: de Angostura. Al este de Guamuchil está Mocorito, al suoeste está Angostura.
Entre Angostura y Culiacán hay sólo 131 km.

No han pasado muchos años desde que Miguel y Miguel le cantaban canciones como éstas a las mujeres de Sinaloa.
Ahora las hijas o las nietas de esas mujeres son capaces de armarse con cuernos de chivo y disparar contra soldados.

Como diría un culichi: pues qué pasó en Sinaloa, pues? Ahora las mujeres también quieren ser chacas, o que pués? De una, ya no las reconozco.

Donnerstag, 27. September 2012

La 2a. de 3

Aquellos eran unos padres que gustaban de los nombres rebuscados para sus hijas. Tuvieron tres hijas, y su afición por buscar nombres difíciles sólo se agravó con el paso del tiempo
Hace ya unos veinte años que no los he visto. Primero porque ellos abandonaron la ciudad. después porque yo mismo abandoné la ciudad.
El paso de ya tantos años y mi malísima memoria para los nombres son sólo dos razones para que a esta fecha sólo recuerde el nombre de la hija mayor. Pero éste texto trata sobre la segunda hija.

Ahora se me mezclan las ideas. Empezaré otra vez con el relato, dando por hecho que los puntos más importantes del mismo ya están medio contados hasta aquí.

Cuando tenía entre quince y diecisiete años de edad, llegó a mi pueblo a vivir una familia procedente de Guadalajara. La familia estaba compuesta por los padres y sus tres hijas. La mayor tenía trece o catorce años, la segunda diez - o algo así - y la más pequeña todavía vivía pegada a la falda de su madre. Para mí, que ya portaba unos cuantos pelillos invisibles a modo de bigotazo, la presencia de esas tres niñas no significó casi nada. Fué hasta unos meses después, cuando Román se puso de novio - o algo así - de la niña más grande, que nuestro grupo tomó un poco más en cuenta a las Velázquez*.
* Nota del que escribe: aunque este espacio casi no es visitado por nadie, y la probabilidad de que las personas mencionadas en el relato lean el mismo es casi nula, cambiaremos el apellido de los involucrados. Aparte así le damos a la historia un carácter más misterioso, ingrediente con el cual alguno se irá a dormir - tal vez - pensando acerca del verdadero nombre de las féminas mencionadas.

Con la inclusión forzada, por llamarle de alguna manera, de la novia de Román en el grupo, supimos entonces que el padre de las Velázquez trabajaba para una empresa que lo mandaba a diferentes partes de la república. Tenía algo que ver con la agricultura y vivía en diferentes lugares a cuota semanal, es decir, el lunes tenía que presentarse a trabajar en un lugar dado, y se quedaba hasta el viernes. Con su familia estaba parte del sábado y el domingo. La mamá era una ama de casa que se pasaba el tiempo entre los quehaceres domésticos, la educación de las hijas y un pequeño negocio que instaló en la cochera de su casa donde vendía dulces o artículos para bordar, o algo parecido.

Un día me enteré que el señor Velázquez se había ido a los Estados Unidos. Las visitas semanales a su familia ya no fueron posibles. La señora envejeció rapidísimo. O así me lo pareció a mí. Un día, de repente, la vi llena de canas y encorvada como si le hubieran puesto quince años a cuestas. Todavía un poco, y su esposo se la llevó a vivir con él. Pero la primera que se fue a los Estados Unidos fue la hija de en medio. Siempre fue así: no le gustaba estar detrás ni de sus papás ni de su hermana mayor.

En días como hoy recuerdo lo que se contaba de ella. No sé si sería cierto, o exagerado, o si la historia fue creada a partir de la envidia que pudieran haberle tenido aquellos que se encargaron de difundir el relato. Lo que se contaba es que N - sólo recuerdo la primera letra de su nombre - tuvo que ir al dentista porque tenía una muela picada. Yo quiero imaginarme que de acuerdo a su carácter pionero y acelerado, la visita al dentista en un entorno desconocido suponía una cierta aventura, un riesgo, y a N le gustaba precisamente ser la primera en situaciones como esas. Se presentó a su cita como toda una pirata que va al ataque. el doctor hizo su trabajo. Los dolores también. Cuando N salió del consultorio dental, toda cachetes, con sangre en los dientes y en las manos, sólo atinó a decir con voz quebrada y ojos llorosos "quiero a mi mamá!".

Sonntag, 23. September 2012

Palatschinken o Pfannkuchen "ligeros"

500 ml. de kefir
2 huevos
4 cucharadas de harina

Se baten los huevos, se les añade el kefir y se sigue batiendo. El harina se incorpora poco a poco, batiendo para que no forme grumos.
En un sartén caliente se derrite un poco de mantequilla. Se extiende un poco de la masa. Se cocina unos dos minutos por ambos lados, hasta que esté doradito.
Sobre un plato se extiende un poco de mantequilla o nutella sobre los pfannkuchen y se enrollan.
Se pueden comer con leche, te, jugo o café.

Freitag, 13. April 2012

Zapaterías

Una de las cosas que extraño de México es ir a comprar zapatos así como se hace allá:
uno va a la zapatería, mira los modelos en losaparadores, entra a la tienda, y le pide a un vendedor que le muestre tal o cual zapato. Luego viene un tiempo de espera que varía entre los 15 y los 30 minutos, según cuánta gente esté comprando zapatos en ese día. Después de medirse los zapatos, generalmente los del pie derecho, se le puede pedir "el par", o sea el zapato del pie izquierdo, al vendedor. Uno puede entonces "probar" los dos zapatos en cuestión, cuidando de no pisar fuera de la alfombra de la tienda, para que los zapatos no se ensucien. Si todo está en orden y los zapatos no "aprietan" en ninguna zona del pie, se pasa a pagar, y listo.

Aquí, el proceso es muy diferente. Las zapaterías son más grandes y los zapatos se encuentran "a la mano", repartidos por toda la tienda según la marca (y el precio). Uno se pasea por la tienda no sólo mirando los zapatos, sino tomándolos directamente de los anaqueles, y midiéndoselos. Los dos o tres vendedores que de vez en cuando se encuentran en la tienda preguntan de vez en cuando "necesita ayuda?", pero con tanto zapato para escoger, pues no se necesitan. Los zapatos se venden solos, pues. Cuando uno escoge sus zapatos pasa a pagarlos y se acabó la compra.


La próxima vez que esté en México voy a ir a una zapatería nada más para practicar una vez más el "deporte de comprar zapatos" con sus tiempos de espera larguísimos y los ires y venires de los vendedores con una pila de cajas de cartón (llenas de zapatos) en los brazos.

Año nuevo

Segun los tailandeses, el año empieza en estos dias.
Hacen una fiesta grandota que se alarga durante varios dias, y se mojan con agua en la calle.
Yo tambien celebrare junto con ellos. Y con mi esposa puedo celebrar mañana nuestros primeros cinco años de casados.
Se solicitan ideas de regalos hasta hoy a las 20:00!